Proyecto de Claudio Amaya
A pesar de llevar tan solo un siglo de existencia, el plástico se ha convertido en una parte integral e indispensable de nuestra cotidianidad. Así sea en botellas de agua, empaques o juguetes, todos entramos en contacto con alguna sustancia plástica en algún punto de nuestro día.
Al tener tan alta exposición a este material, es vital conocer tanto sus beneficios como sus perjuicios. Sin embargo, la mayoría de individuos, a pesar de usar el plástico con mucha frecuencia, saben muy poco de él. Es más, la mayoría ni siquiera sabe de qué está hecho. Creo que es nuestra responsabilidad como usuarios del plástico entender sus características, sus pros y sus contras.
Indudablemente, el plástico es una sustancia infinitamente beneficiosa para nuestra sociedad. Pero, ¿cómo reaccionarian si supieran que este mismo material que tanto queremos contiene químicos nocivos para nuestra salud? En efecto, el plástico contiene varios químicos disruptores endocrinos, es decir químicos que irrumpen el buen funcionamiento de nuestro sistema hormonal y pueden llegar a ser letales, por ejemplo el BPA y los ftalatos. Y esto dejando a un lado los detrimentos ambientales de la producción, el consumo y el desecho del plástico. En fin, el plástico tiene muchos beneficios, pero también tiene muchos perjuicios. Es esencial concientizarse de ambos para poder tomar decisiones medidas e informadas en cuanto a su uso.
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