Fuiste candidato a la Alcaldía de Bogotá en las elecciones del 2019 ¿Cuál fue tu mayor aprendizaje de esta experiencia?
Una vez más me di cuenta de que hacer lo correcto, a pesar de que sea impopular, es necesario. Que los principios y las convicciones no se negocian, y que la familia es el pilar fundamental y es incondicional. Este fue un proceso lleno de aprendizajes, pero adicionalmente en donde aposté a construir sobre lo construido y a terminar lo que habíamos comenzado. Si bien no logramos el objetivo final, estoy profundamente agradecido con las personas que me ayudaron adelantar la campaña y a todos los bogotanos que creyeron en mí.
En las elecciones del pasado mes de marzo fuiste cabeza de lista del partido Centro Democrático y obtuviste la mayor votación al Senado en Colombia. ¿Cómo llegas a este nuevo rol y cuál es tu objetivo?
El presidente Uribe me invitó a ser su reemplazo en el Senado, a ser la cabeza de lista con el propósito de promover un relevo generacional, de promover una política moderna urbana y adicionalmente reivindicando la necesidad de tener matices, de poder impulsar un partido convocante, incluyente, aprovechando mi trayecto por el partido liberal, y particularmente con el convencimiento de que yo he sido firme en mis convicciones, pero adicionalmente he hecho una vida de carrera pública generando consensos y construyendo puentes con el convencimiento de que es la única forma de avanzar.
Cómo se define un proyecto político ¿por lo que propone o con referencia a lo que se opone?
Es tan importante proponer como pararse frente a las injusticias, a las ilegalidades y especialmente a las arbitrariedades. En este caso creo profundamente en un país de oportunidades como construimos la ciudad de Bogotá durante la administración en la que participé, creo en la educación, en el empleo, en el desarrollo social, en el crecimiento económico y en la protección ambiental, pero al mismo tiempo estoy convencido que hoy Colombia necesita un muro de contención en contra de Gustavo Petro, quien representa el mayor riesgo para la democracia y la libertad.
Siendo nieto de expresidente ¿crees que el querer hacer política se lleva en la sangre?
Admiro y respeto a mi abuelo que se hizo a pulso y llegó a la presidencia derrotando el establecimiento de la clase dirigente de aquel momento. Sin embargo, siempre me han preguntado si soy más Uribe o más Turbay y mi respuesta siempre es: soy Miguel. He construido una vida política a partir de mi trabajo, de mi esfuerzo, particularmente de mis valores y de mis convicciones. La motivación principal es ser hijo de una mujer que fue víctima de un secuestro y un asesinato. Una mujer que en el momento más difícil de su secuestro no negoció sus principios cediendo ante las peticiones de Pablo Escobar, y adicionalmente una mujer que creía en la paz de Colombia. Mi mamá es mi mayor inspiración para hacer política, y mi abuela que durante tantos años ha trabajado por la Fundación Solidaridad por Colombia, promoviendo principios, valores y educación, ha sido mi mejor ejemplo. Y mi papá quien me enseñó el valor de la integridad ha sido mi mayor soporte. Es así como tomé la decisión de hacer política para transformar la sociedad convencido de que es la mejor manera de construir un país de oportunidades.