Surge la necesidad de brindar el apoyo adecuado y de responder con consecuencias educativas. En este contexto, es importante distinguir entre dos tipos de consecuencias en la crianza: las naturales y las lógicas.

María Fernanda Perdomo

Psicóloga de Preescolar

Hablemos de consecuencias

El fin de las consecuencias en la crianza de los niños y niñas es que ellos se motiven para hacer las cosas de manera diferente. El trabajo como padres es ayudarlos a tener éxito en el proceso; la pregunta sería, ¿cómo dar este soporte? Si el niño o la niña tiene un comportamiento no deseado,  el adulto puede proporcionar las herramientas para que este logre hacer un cambio positivo en su conducta. ¿Se ha preguntado cómo ve  el comportamiento de su hijo cuando este no es el esperado?

  1.       Amenazante: de ser así, va a querer que su hijo pague por lo que hizo.
  2.       Irritante: siente la necesidad de detener ese comportamiento de manera inmediata.
  3.       Oportunidad: va a querer enseñarle la habilidad que aún no incorpora dentro de su patrón de comportamiento.

Si ya se respondió a sí mismo cómo lo hace sentir el comportamiento de su hijo, no puede dejar de lado que es lógico que en momentos donde los niños no tienen la conducta deseada, cuesta desde nuestro rol de adultos parar y pensar “ok, ¡éste es el momento para enseñarle algo nuevo!”. Por el contrario, como adultos, con nuestra historia personal, es probable que lleguemos a sentirnos sin recursos y terminemos actuando de manera automática diciendo cosas como “¡paras ya! Apagas el televisor ya y no hay opción de salir a comer helado”.

Para lograr acompañar a sus hijos en la regulación del comportamiento, deben tener presente que este tipo de comportamientos se presenta no por falta de respeto ni mala intención del niño o niña, sino por la falta de habilidades asociadas a gestión emocional y lectura de contexto. Vale la pena preguntarse: ¿Cómo ayudarlo? ¿Qué necesita entender?

Por lo tanto, surge la necesidad de brindar el apoyo adecuado y de responder con consecuencias educativas. En este contexto, es importante distinguir entre dos tipos de consecuencias en la crianza: las naturales y las lógicas.

  • Naturales: En este tipo de consecuencias la función de las familias es acompañarlos a entenderlas. Quedarse a su lado callados, permitir que transiten por la frustración, darles la oportunidad de experimentar la vida como es, puesto que estas consecuencias  tienen como fin enseñar cómo funciona la vida. 

Ejemplo: El niño dejó la lonchera en la casa. Probablemente, el instinto como padres de familia será subir al carro, seguir la ruta y alcanzarla en algún punto para poder entregarle la lonchera, para evitar que le dé hambre en el colegio. Lo ideal en esta situación sería esperar a que los hijos lleguen del colegio y cuenten qué solución encontraron al inconveniente. Esto con el fin de generar entre todos una estrategia que le permita no volver a olvidar nada de lo que necesita para el colegio, como una lista de chequeo visual junto a un lugar determinado en donde siempre dejará listas las cosas que necesita para el día siguiente.

  • Lógicas: Se trabaja con el niño cuando existe un vínculo sano y hay seguridad de  que el niño cuenta con la habilidad.

Ejemplo: “Ya te enseñé que cuando quieras algo lo debes pedir. Si quieres el juguete de tu amigo tocas al niño suavemente y se lo pides prestado”.

Las reglas básicas al momento de establecer las consecuencias son:

  1.       Que estén relacionadas con la situación.
  2.       Que sean respetuosas para ambas partes (no debo hacer ni decir nada de lo que me pueda arrepentir).
  3.       Que sean razonables y proporcionadas (que las pueda cumplir y que nosotros estemos en capacidad de mantenernos firmes en la decisión).
  4.       Que sean anticipadas y compartidas con ellos previamente. Los niños funcionan mejor cuando se ha informado con antelación lo que va a suceder ante un comportamiento inadecuado.

Antes de establecer una consecuencia, debe tener la certeza de:

  • Estar tranquilo.
  • Dar mensajes claros y asertivos.
  • Estar abierto a dar opciones para que el niño pueda decidir.
  • Motivar al niño para que cada vez lo haga mejor.
  • Entender y validar su punto de vista.
  • Comprender que siempre hace las cosas lo mejor que puede dentro de sus posibilidades.
  • Para poder ayudar a su hijo a redirigir el comportamiento es vital validar su emoción.

 

Referencia:

Conferencia Hablemos de consecuencias Valero Ley, Morales Juana. 2020

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