Conociéndonos: Elyana Mateus, una Rectoría cercana y abierta a todos
Conociéndonos: Elyana Mateus, una Rectoría cercana y abierta a todos
“Siempre he querido que la Rectoría no se vea como un lugar de miedo, sino como un espacio cercano, cálido y seguro, donde siempre haya alguien dispuesto a escuchar y ayudar”. – Elyana Mateus, asistente de Rectoría.
CLN: Llevas seis años en el Colegio y, seguramente, has vivido muchos momentos especiales. ¿Qué recuerdo guardas con especial cariño y por qué es tan significativo para ti?
Elyana: Uno de los más especiales es cuando me enteré de que estaba embarazada de las niñas. Venía de un momento muy difícil, acompañando a mi esposo después de un accidente, y sentirme acogida, desde el señor Camilo hasta todas las personas que se fueron sumando, fue muy especial para mí.
Siempre he sentido que Nogales es un lugar donde me cuidan a mí y a mi familia. En mi primer embarazo llevaba menos de un año en el Colegio y uno siente el temor de qué irá a pasar, pero aquí todos lo recibieron con mucho amor, cariño y apoyo. Siempre me sentí muy apoyada y muy cuidada.
CLN: Este año te animaste a bailar salsa en el Candelazo. ¿Cómo viviste la experiencia de los ensayos y qué descubriste de tus compañeros y de ti misma al compartir con ellos fuera de la rutina habitual?
Elyana:Este es mi segundo Candelazo. Participé desde la primera vez que se abrió a profesores y personal administrativo y me gustó mucho, porque era otro espacio para compartir con los compañeros, salirnos un poco de la rutina y del rol, y ser nosotros mismos. Este año se me presentó la oportunidad de volver y quise retomarlo. Primero, porque me gusta bailar; segundo, porque son espacios que te sacan de la rutina, te permiten compartir en otros ámbitos para lograr un objetivo común. Es algo diferente.
Descubrí, por ejemplo, que Norbert, el profe de Educación Física, que se ve tan serio, es una de las personas más amables, chistosas y apasionadas por el baile. Además, había muchas personas nuevas, así que fue una linda forma de conocernos.
CLN: ¿Eres mamá de cuatro hijos, entre ellos dos gemelas, y seguramente la maternidad te ha dejado diferentes aprendizajes. ¿Hay alguno que también te haya servido en tu día a día o en la manera de relacionarte con los demás?
Elyana: Uno es vivir un día a la vez; dejar de preocuparme por lo que va a venir y entender que no puedo controlarlo todo. También aprendí a no desgastarme en situaciones que no valen la pena y a ver siempre el lado bueno de lo que sucede, sacar lo mejor incluso de la peor situación.
Soy muy religiosa y creo que los planes de Dios son perfectos. A veces uno se llena de temores, cree que no es capaz de muchas cosas y se queda estancado. Pero cuando llegan situaciones que te mueven el piso, descubres capacidades que no sabías que tenías como manejar varias cosas a la vez, sacar lo mejor de ti, ser más paciente, organizarte mejor para que todo sea más práctico.
Hay una frase que me dijeron hace muchos años y que siempre me acompaña: lo peor que te está pasando puede ser lo mejor que te va a pasar en la vida. Puede que no lo entiendas en ese momento, pero más adelante lo vas a entender.
CLN: Equivocarnos también hace parte de aprender. ¿Recuerdas alguna equivocación que puedas compartirnos, cómo la resolviste y qué aprendizaje te dejó?
Elyana: ¡Una por la que no me echaron, porque pudo ser muy grave! Yo estaba en el hospital con mi hija María Elena cuando el rector, Camilo, me escribió. Le acababan de inmovilizar la camioneta porque no se había renovado el pico y placa solidario. A él le tocó bajarse en plena autopista mientras estaba conectado a una reunión muy importante. Yo solo pensaba “Me echaron, me echaron”.
Pero él fue muy generoso; me dijo que viéramos cómo sacarla rápido. Andrea y su equipo también me apoyaron muchísimo. Aunque la responsabilidad era mía, no me sentí sola; no me juzgaron, me acompañaron a resolver. Aprendí a no dejar las cosas a la memoria, a identificar qué áreas están implicadas en cada proceso y a tomar medidas para que no vuelva a pasar.
CLN: Por tu escritorio pasa buena parte del Colegio y tienes la oportunidad de encontrarte cada día con muchas personas. ¿Qué significa para ti recibirlas con amabilidad y hacerlas sentir bienvenidas, incluso en medio de las ocupaciones del día?
Elyana: Siempre he querido que la Rectoría no se vea como un lugar de miedo, sino como un espacio cercano, cálido y seguro, donde siempre haya alguien dispuesto a escuchar y ayudar. Cuando llegué a Nogales, extrañaba interactuar con los niños pequeños, así que se me ocurrió darles dulces para que vinieran a saludarme. Me convertí en “la señora de los dulces”. La idea se me salió de las manos y tuve que organizar un día fijo, hasta que finalmente me tocó suspenderla.
Para mí, la Rectoría es un área de servicio. Si veo a un estudiante angustiado, le ofrezco un abrazo, un vaso de agua o algo que lo ayude a sentirse mejor. Con los profesores me gusta conversar mientras esperan y, con las familias, intento generar confianza, incluso en situaciones difíciles. También procuro orientar a quien llega con una inquietud, aunque no sea directamente de mi área. Me gusta ayudar y estar pendiente de las personas; siento que es como si vinieran a mi casa y yo fuera la anfitriona.
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