Carmen, 17 años acompañando la vida diaria de Los Nogales

Abr 29, 2026

“Al final de una labor diaria, el Colegio tiene que quedar como si aquí no pasó nada. Al día siguiente, los chicos y todas las personas adultas llegan a sus áreas de trabajo y encuentran todo limpio. Para mí, tener un grupo que me responda y que podamos hacer una labor que se vea día a día, es lo más gratificante.” Carmen Zoraida Bernal González, Supervisora de Aseo.

CLN: ¿Cómo empezó su historia en el Colegio y qué recuerda de sus primeros días?

Carmen: Bueno, mi historia aquí en el Colegio comenzó porque mi papá era tapicero de doña Luisa Pizano, rectora del Colegio. Mi papá le trabajaba a la señora Luisa y yo, en ese tiempo, estaba sin trabajo. Él me dijo “si usted quiere, yo hablo con doña Luisa, a ver qué oportunidad hay”. Y sí, ella me dijo que mandara la hoja de vida.

Llegué acá, la señora Silvia me hizo la entrevista y me llevó a hacer un recorrido por el Colegio. El 22 de julio de 2009 comencé a trabajar acá, en Nogales.

Todo era nuevo para mí, porque era la primera vez que trabajaba en un colegio y en la parte de aseo. Me pareció muy, muy bonito. Fue una experiencia nueva. El Colegio era muy grande, aunque ha crecido mucho más, pero yo veía un área bastante grande, muy bonita. Esa sensación de sentirme libre también me gustó mucho. Fue un año muy bonito, de mucha experiencia.

CLN: A lo largo de estos años, ha pasado por distintos roles. ¿Cuáles han sido esos momentos de cambio y qué le han dejado?

Carmen: Bueno, yo duré un año en aseo. Al cumplirlo, me preguntaron si quería trabajar en la cafetería y yo acepté. En la cafetería duré cinco años. Luego me ofrecieron trabajar en la tienda. También dije que sí y ahí estuve hasta 2022, año en el que me ofrecieron el cargo que tengo hoy en día, que es la supervisión de aseo.

Cada cambio me ha dejado experiencias con la comunidad de Nogales y experiencias distintas dentro del trabajo. Son trabajos diferentes y a veces uno dice “ay, un nuevo reto”, pero ahí voy y me lanzo, sin pensar si me va a ir bien o mal. Me lanzaba y, gracias a Dios, fueron cambios muy positivos. Y han sido positivos hasta el momento.

CLN: ¿Hay alguno de esos cambios que le haya gustado más que otro?

Carmen: La tienda. A mí siempre me ha gustado estar cerca de la comunidad. Yo también había tenido trabajos en los que tenía que atender al público, entonces estar con los niños, con personas adultas, poder ofrecerles mi servicio, me gustó mucho.

CLN: ¿Qué transformaciones del Colegio le han llamado más la atención con el paso del tiempo?

Carmen: Las nuevas instalaciones. Cuando yo ingresé a Nogales, por ejemplo, la enfermería y administración no eran lo que son hoy en día. Eran unas casetas que quedaban hacia la parte de la biblioteca, hacia las canchas. Librería también estaba por allá.

Lo que hoy es administración, en ese entonces era semestralizado. Después semestralizado pasó al edificio nuevo. También está el edificio de artes, la transformación de preescolar, que ya existía, pero fue reformado hasta llegar a lo que es hoy.

Todas esas transformaciones que ha tenido el Colegio me llaman mucho la atención. A pesar de que han construido varias edificaciones, el Colegio no pierde lo inmenso de su área, lo bonito de sus zonas verdes, los árboles y la tranquilidad que uno tiene acá.

CLN: Desde su experiencia, ¿qué hace especial a esta comunidad?

Carmen: Yo pienso que todo. Tanto lo bueno como esas cosas que uno ve y que se podrían mejorar. Y digo comunidad porque, ahora que estoy en la parte de aseo, siento que aquí nos falta poner un granito más de parte de cada uno, tanto de los niños como de las personas adultas.

A veces se dice que son los niños, o uno cree que son los niños, y después se da cuenta de que no siempre son ellos. Entonces, para mí, lo especial es todo. Todo me hace sentir bien. Me hace sentir los días agradables. Ver a los niños, ver las promociones que van saliendo de once, ver llegar niños desde prejardín y ver cómo van avanzando, cómo van cambiando. Todo eso es muy especial para mí. También las personas que llegan y las que se van.

CLN: ¿Qué ha significado para usted acompañar la vida diaria del Colegio desde el área de aseo?

Carmen: Ha sido una labor dura, una labor ardua. Cada día uno tiene que estar presente, muy pendiente de que el Colegio esté funcionando bien, de que las áreas estén limpias, los salones, los espacios de afuera. A veces hay bastante desorden o regueros por acá, dentro y fuera de los salones.

Al final de la jornada, el Colegio tiene que quedar como si aquí no hubiera pasado nada. Al día siguiente, los chicos y todas las personas adultas llegan a sus áreas de trabajo y encuentran todo limpio.

Para mí, tener un grupo que me responda, con el que podamos hacer una labor que se vea día a día y que refleje lo que uno hace, es de lo más gratificante. Ver que lo que estoy organizando y proyectando se está dando.

CLN: ¿Hay algún momento, historia o recuerdo que guarde con especial cariño?

Carmen: Yo pensaría en el regreso al Colegio después de la pandemia. Fue algo muy emocionante, muy nostálgico. Yo daba gracias a Dios por volver a estar acá, por tener la oportunidad de regresar al Colegio, porque fue una época muy dura para muchas personas. Muchas familias perdieron seres queridos y no todos pudieron regresar. En mi caso, gracias a Dios, pude volver y seguir trabajando en esta comunidad tan hermosa.

También me queda la disponibilidad diaria que uno debe tener para hacer su trabajo día a día.

CLN: ¿Qué aprendizajes se lleva después de tantos años de trabajo en el Colegio?

Carmen: Crecí como persona. Aprendí a dar más a la comunidad, a los niños. Me da mucha nostalgia dejar a Nogales porque, como le digo, es un ambiente muy bonito. A pesar de que aquí hay más de mil personas, uno se siente agradable, rodeado de naturaleza. Yo siempre he dicho que Nogales es una empresa muy bonita para trabajar.

Estar al lado de tantos niños me hizo quererlos más, como si fueran parte de mí, de mi familia. Me llevo ese amor por todos esos niños. Cuando yo estaba en la tienda, uno podía darse más a ellos y ellos también a uno. Había niños muy amorosos, personas muy especiales, y uno decía “ay, qué pesar que se vayan”. Para mí, toda la comunidad ha sido muy especial.

CLN: ¿Qué le gustaría que las personas del Colegio comprendieran mejor sobre el trabajo que usted y su equipo hacen cada día?

Carmen: A mí me gustaría que tuvieran presente que aquí hay un grupo de señoras. Yo manejo 22 señoras, que son las señoras del aseo, pero quisiera que las miremos como personas, no solamente como “las de aseo” o como quienes tienen que cumplir unas funciones.

Que las miremos con amor humano. Y que, como comunidad, colaboremos con ellas en los regueros, en las áreas verdes, en los salones. Esa es la invitación que yo hago a la comunidad. Que tengamos presente que este grupo no está solo para recoger el reguero del día a día, sino que está conformado por seres humanos maravillosos.

CLN: Al mirar su recorrido, ¿de qué se siente más orgullosa?

Carmen: De todo lo que he hecho aquí en Nogales, desde el inicio hasta este final. Me siento orgullosa porque, como siempre digo, y como les digo a las señoras con las que trabajo, hay que poner día a día el amor propio.

Si nosotras hacemos las cosas con amor, de corazón, no importa que salgamos cansadas. Aquí salimos cansadas de una cosa, de otra, de esto y de aquello. Pero todos, en la comunidad, salimos cansados, porque todos sabemos que aquí el trabajo es arduo.

Yo les digo a ellas “señoras, salimos cansadas, sí, pero si tenemos ese amor propio y hacemos las cosas desde el corazón, no pasa nada”. Salimos cansadas, pero con gratitud, con esa sensación de “lo logré”. Voy cansada, pero di lo mejor aquí.

Eso para mí es de lo más gratificante que me ha podido pasar. En todos los lugares en los que he trabajado, siempre he dado mi amor y mi mayor disponibilidad para la comunidad.

CLN: Sabemos que se jubila en julio de este año. En esta nueva etapa que comienza, ¿qué planes o sueños le gustaría seguir construyendo?

Carmen: Bueno, ante todo, yo doy gracias a la vida y a Dios por haberme permitido llegar hasta este punto. Ahora, como tal, no tengo un proyecto definido para el futuro. De momento voy a estar pendiente de mi mamá, que se encuentra un poco delicada de salud.

Yo creo que, en medio de todo, ella anhela que yo ya esté con ella. Somos seis hermanos y todos nos rotamos para acompañarla, pero por ahora digo “bueno, me voy a dar un tiempo y también le voy a dar un tiempo a ella”.

Y de ahí para adelante, no sé lo que Dios tenga proyectado en mi vida, porque yo siempre digo que Dios está ahí con uno. Él es el que lo pone a uno donde está. Entonces, esperar a ver.

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