Una nueva marcha, una nueva oportunidad… ¿el tema de moda?
Por: Adelaida Camacho
El pasado lunes 4 de febrero, Colombia se vistió de blanco. No sólo en Colombia sino alrededor del mundo, millones de colombianos salieron a las calles desde las diez de la mañana a protestar en contra de las FARC; después de años de silencio, el pueblo colombiano se dio cuenta de que no podemos seguir aceptando los delitos inhumanos que día tras día comete este grupo subversivo. La violencia, el secuestro, el narcotráfico y demás atrocidades, son sucesos a los cuales los colombianos nos hemos acostumbrado hasta llegar al punto en que decidimos construir una especie de barrera alrededor de nosotros para mostrarnos indiferentes al dolor ajeno; en otras palabras, si algo no nos afecta directamente a nosotros entonces no nos importa.
Desde afuera, esta reacción puede parecer inhumana e incluso tan desalmada como los mismos crímenes que cometen los grupos al margen de la ley. Sin embargo, creo que la construcción de esta barrera no es más que una forma natural de protegernos del caos y tratar de llevar una vida normal en medio de esta situación tan lamentable. El problema surge cuando dejamos que esta barrera crece tanto que no nos deja ver el dolor que millones de personas tienen que aguantar. Es por esta razón que creo que la marcha de pasado lunes fue un gran avance, por fin nos dimos cuenta de que es hora de que no sólo el gobierno interceda por los secuestrados sino que todo el pueblo colombiano una sus voces de protesta y pelee por que se le devuelva la libertad a todos los secuestrados. No obstante, tenemos que tratar de que la marcha no se quede en un día en el que la gente se puso una camiseta blanca y salió a las calles: esta marcha tiene que marcar el principio de un proceso, que aunque puede resultar largo y frustrante, al final será más gratificante que cualquier cosa que se ha hecho asta ahora en el país.
La marcha en contra de las FARC ha generado gran revuelo en el país, desafortunadamente el revuelo no fue gracias a la gran participación que ésta tuvo sino por el color político que muchos dijeron que tenía la marcha. Primero que todo, es importante recordar que la idea nació de la famosa red social de “Facebook” y su única intención era mostrarle a las FARC que el pueblo se cansó de tanta violencia. La intención de esta marcha no era ganar votos para Uribe o demeritar la labor del Polo Democrático o mostrar un apoyo a los paramilitares. El hecho que una cosa tan importante como la marcha cause tantos problemas muestra cómo el pueblo colombiano, o por lo menos una parte de éste, sigue empeñado en complicar más las cosas en vez de dejar a un lado cualquier tinte político y simplemente apoyar una causa que nos afecta a todos y cada uno de los colombianos.
Gracias a la impresionante participación que recibió la marcha contra de las FARC del pasado 4 de febrero, se empezó a organizar unaotra, planeada para el 6 de marzo, en contra de los grupos paramilitares. Obviamente, apenas se propuso la idea, un gran número de personas empezó a opinar . Una de las cosas que escuché decir, fue que esta marcha seguramente no va a tener la misma acogida que la de las FARC. Me pareció muy triste oír esta clase de comentarios pues pienso que lo más importante para el éxito de estas marchas es que la gente esté dispuesta a unirse por una causa común en vez de simplemente sentarse a criticar lo que posiblemente puede estar detrás de estas ellas y sus presuntas implicaciones políticas. Primero que todo, recordemos que la violencia colombiana no es un problema que se restringe solamente a las FARC, sino que es una problemática que tiene raíces centenarias y que no podemos esperar que al marchar en contra de uno de los grupos subversivos, todo el mundo, y los mismos grupos violentos al margen de la ley, se den cuenta de que el pueblo colombiano quiere ponerle un fin a la violencia pues con una sola marcha estaríamos en contra de un solo grupo, cómo si éste fuera el único problema. Tampoco quiero decir que si hacemos una marcha por día vamos a darle fin a un problema que el gobierno colombiano ha tratado de solucionar por muchos años. Pero el hecho de que nos unamos todos en una marcha ayuda a lograr esta meta.
Si en verdad estamos tan cansados de la violencia como deberíamos estar, entonces debemos ver en cada marcha una oportunidad para unirnos y mostrarle, no sólo al mundo sino a todos los grupos violentos, que el pueblo colombiano está unido en su contra y que sin importar cuál sea nuestro pensamineto político, estamos dispuestos a dejarlo a un lado para salir a marchar.
Sé que no se puede negar que la política de este país se presta para que cada partido aproveche cualquier oportunidad para demeritar a los otros, el problema es que si seguimos con esta actitud, y seguimos diciendo que “la marcha del 6 de marzo no va a funcionar, o que no va a ser tan exitosa”, entonces mostraremos que realmente no queremos ponerle fin a la violencia sino que simplemente nos dejamos llevar por el “tema que está de moda” sin que sea algo que nace de nuestros corazones. Es por esto que hoy, invito a los lectores de esta artículo a que el 6 de marzo salgan a las calles de su cuidad a marchar tal como lo hicieron el 4 de febrero.
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