Un agrio sabor a derrota…
Por: Luis Alberto Pizano
Las ansias eran evidentes desde hacía ya unos pocos días. Finalmente, el jueves tomaba su lugar en una semana larga y fuerte para los estudiantes. El día no parecía como los otros, ya en el aire se percibían los deseos de los jugadores por ingresar al campo de juego. Dando término al horario escolar, los integrantes del plantel del equipo de mayores se dispusieron a ponerse su uniforme y esperar las indicaciones del “profe”. Al estar todos dispuestos, ingresaron al “camerino” (se instalaron en el vestier del gimnasio para escuchar la charla técnica). Seguramente las ganas de muchos de jugar y el inminente comienzo del partido se apoderaron de varios que no soportar semejante encierro en el vestier, salieron despavoridos en busca de algo verde donde correr, a la apertura de la puerta
Los equipos en el campo, Nogales defendiendo el arco sur (contiguo al gimnasio) con sus más que distintivos colores de la casa; el colegio Calazans haciendo lo contrario con petos naranjas. Llegó el pitazo inicial e iniciaron las acciones. Los dos equipos, cegados por la sed de gol, salieron a arrollar a su rival, a mil revoluciones; las acciones se dividían en el medio campo. El visitante amenazaba con entrar al arco y abrir el marcador, pero una defensa sólida se le paró en frente. Las faltas cerca del área fueron las primeras aproximaciones de Calazans. Nogales trató de encontrar las mismas aproximaciones. En un partido muy cerrado, las oportunidades eran para los dos bandos, hasta que en un error defensivo, los visitantes levantaron un centro desde la derecha y, ante la inservible marca local, clavaron el primer gol del partido. Un balde de agua fría que despertó a Nogales, que inmediatamente salió a buscar el resultado. Pocos minutos después encontraría la paridad en una falta en el área de las 18 contra Santiago Jaramillo, quien cobraría y anotaría. Luego de varios intentos más por parte de la delantera local, el primer tiempo daba paso al descanso con un partido que prometía muchas expectativas.
Después de la habitual charla con el entrenador, los jugadores volvían a tomar posiciones en el campo de juego, como perros enjaulados dispuestos a salir a comerse a su rival. Todo parecía indicar una fuerza titánica en medio de Nogales que arremetía contra el visitante encerrándolo en su propio arco. Tal fue la superioridad en el segundo tiempo que Calazans se salvó de milagro al sacar un balón de la línea, de esos balones que los espectadores gritan sin dudar como gol. Ya lo han dicho a diestra y siniestra que en el fútbol “el que no mete los goles los ve hacer”, pues en una de las pocas llegadas de la delantera naranja en un tiro libre y un descuido defensivo, permitió la definición exquisita y talentosa de su jugador decretando el 2-1 a favor del visitante, decepción total.
Los siguientes minutos fueron pesadilla, después de una jugada dudosa de nuestro líbero Kawashima, un cierre defensivo por izquierda, resulto expulsado al igual que el volante diez de los naranjas. Afortunadamente al ocurrir esto, el público y los jugadores fueron calmados al estar prontos a una pelea, desorden total. Más adelante vendría la expulsión de Simón Román, dejando a un equipo local sin posibilidades y con una olvidable presentación. Término del juego, cabezas bajas, palabras del entrenador acentuando en evitar los sucesos que pasaron.
Por favor muchachos, cuidado con esas presentaciones, vivamos por un fútbol agradable y amistoso. Vamos entonces por el siguiente partido, contra Toberín, vamos que si se puede, ¡Vamos que somos Nogales!
Ficha Técnica:
Jueves 4 de Octubre
Sede: Nogales, cancha 1
Asistencia: 15 espectadores aproximadamente
Hora: 4 p.m.
Expulsados: Federico Kawashima, Simón Román; David González
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